5 consejos realistas para ser productivo y entrenar tu fuerza de voluntad



1.- CUIDA TU ALIMENTACIÓN


IIgual no lo habías pensado antes, pero tu alimentación está directamente relacionada con tu productividad y tu energía.


¿Comes lo primero que encuentras por no perder tiempo?

¿Basas tu dieta en alimentos procesados saturados de azúcar?


La comida tiene un impacto directo en nuestro rendimiento cognitivo, por lo que una mala decisión en el almuerzo puede afectar la productividad de todo tu día. Casi todos los alimentos que comes se convierten en energía (glucosa) para tu cuerpo y para tu cerebro. Por eso, cuando estamos bajos en glucosa, nos cuesta más mantener la concentración y la atención.


Sin embargo, hay algo muy importante a tener en cuenta: no toda la comida se absorbe a la misma velocidad. Los alimentos con muchas azucares (y generalmente poco saludables) te darán una explosión de energía rápida y al poco tiempo un bajón de energía, lo cual afecta tu productividad y desempeño.


Todo lo que comes tiene un impacto directo en tu rendimiento cognitivo.

Los resultados de un interesante estudio con 13.983 empleados, demostraron que un 66% de la falta de productividad es causada por una alimentación poco saludable.

Por lo tanto, aprender a comer sano es la única solución permanente para mejorar tu productividad y, además, para mantener tu peso saludable.


¿Qué hacer?


El hambre feroz entre comidas es tu peor enemigo cuando se trata de decidir qué comer. Generalmente cuando tenemos mucha hambre y le vemos cara de hamburguesa a nuestro compañero, elegimos las peores opciones de alimentos.


Probablemente piensas que ir rápidamente a la máquina del pasillo a por un paquete de galletas te ahorrará tiempo, sin embargo, a largo plazo te hace perder valiosos minutos. Fíjate: después del pico de energía que experimentas al comer un alimento basura sentirás mucho más cansancio, lo que afecta tu concentración y disminuye tu productividad.


Tener una pieza de fruta a la mano y a la vista, una porción de verduras (como zanahorias o espinacas) o un puño de frutos secos, serán tu salvación porque las comidas más pequeñas y frecuentes mantienen tu nivel de glucosa en un nivel más estable, mejorando tu concentración por el resto del día y tus decisiones de comida subsecuentes.


No esperes a tener mucho hambre para decidir qué comer, mejor cuenta siempre con una alternativa saludable a la mano. Así entrenas tu fuerza de voluntad (sin batallar contigo mismo) al mismo tiempo que logras ser productivo.


Además de cuidar la calidad de los alimentos, reserva tiempo para comer sentado y con tranquilidad. ¡Y no te saltes el desayuno! Un desayuno saludable es la clave para comer mejor el resto del día, pues influencia directamente lo que estarás comiendo durante el resto del día y por lo tanto en influencia tu productividad


2. ENTRENA TU MENTE

¿Cuál es la receta para entrenar el autocontrol, la disciplina y la fuerza de voluntad?

Practicar.

La fuerza de voluntad depende de la práctica, la constancia y el empeño emprender...

Parece obvio, pero a menudo se olvida (por eso te decíamos antes que no pretendas conseguir grandes resultados de la noche a la mañana).


El truco está en proponerte hacer cada día pequeñas cosas que suponen un reto personal para ti o que simplemente no te agradan. Ese es el punto de partida para ir enfrentándote a retos cada vez mayores.


Por que la fuerza de voluntad que necesitas para, por ejemplo, hacer la cama todos los días, es la misma que para trabajar en un proyecto personal que te de ingresos extra a largo plazo.


Si practicas algún deporte (algo muy recomendable, por cierto), ya sabes que el secreto para superar tus propias marcas es la constancia.


Con la fuerza de voluntad ocurre algo similar. Por eso, cuanto más pongas a prueba tu autocontrol, más entrenas tu fuerza de voluntad y logras ser productivo.


Es una cuestión de tiempo, constancia y empeño. No hay más.


¿Qué hacer?


Entrena tu mente con la meditación.


Es uno de los hábitos más difíciles de adquirir, pero los beneficios merecen la pena el esfuerzo. Y es que sólo de esta forma logras ser observador de tus propios pensamientos y aprender a controlarlos.


Imagina por un instante que tuvieras esta habilidad, superar las excusas, el auto-sabotaje, la procrastinación y por fin ser productivo sería pan comido.


¿No sientes a veces que no controlas tus pensamientos?


Pues dedicar unos minutos al día a observar esos pensamientos sin involucrarte con ellos y respirar ¡es meditar!


Esto te va haciendo más disciplinado y poco a poco vas viendo cambios en tu día a día: estás más tranquilo y tienes menos estrés, te concentras mejor a la hora de trabajar, tienes más claridad mental para tomar decisiones y, por supuesto, tienes más fuerza de voluntad

Mientras tomas el café de la mañana, empieza por 5 minutos al día (o menos) y ve aumentando poco a poco el tiempo, aquí hay un curso gratis paso a paso.


3.- ELIMINA LAS TENTACIONES


Por muy disciplinado y firme que seas, la realidad es que eres humano y tienes tus debilidades.


Tú y todos.


Teniendo en cuenta que vivimos sometidos a múltiples posibles distracciones (redes sociales, móvil, WhatsApp…), cuanto más a raya mantengamos las tentaciones, más difícil será desviarnos de nuestro objetivo.


Por cierto, el mundo no explota si dejas de mirar el móvil y de consultar las notificaciones durante unas horas.


Todo se resume en valorar tu tiempo y tu atención. Tú te conviertes a lo que más le prestas atención.


Esto no quiere decir que tengas que darte de baja en todas tus redes sociales, se trata simplemente de encontrar un balance, aprovechar las ventajas del internet y evitar las desventajas que pueden afectar tu productividad y bienestar.


¿Qué hacer?


Si quieres evitar distraerte, pon el móvil lejos de ti (o pongo en modo avión) y apaga TODAS las notificaciones.


Igual que en salud la prevención es la mejor medicina, cuando hablamos de ser productivo y tener fuerza de voluntad, anticiparte y eliminar las tentaciones es la mejor receta para mantener tus compromisos y entrenar tu fuerza de voluntad.


Anticiparte a las «tentaciones» es el truco para entrenar tu fuerza de voluntad

Actualmente existe más de una aplicación para tu navegador que bloquea tus redes sociales, o las páginas de tu elección. Estas son algunas aplicaciones gratuitas: Stay focusd, Rescue Time, Self Control, y una de mis favoritas. También existe esta app que bloquea las noticias (que suelen ser lo más distractor del mundo).


4.- DUERME SUFICIENTE


Cuando queremos hacer muchas cosas y sacar adelante varios proyectos, la tendencia natural es reducir las horas de sueño y aprovechar esas horas de más para avanzar más rápido.


Total, ¿qué más da dormir un poco menos durante una temporada?

Pues no da igual. En absoluto.


El cuerpo necesita descansar y reponerse.


Si te privas de las horas de sueño que necesitas, notarás las consecuencias más pronto que tarde: se reduce tu rendimiento, tu creatividad, la capacidad de tomar decisiones, tu concentración y… tu fuerza de voluntad.


Respetar tus momentos de descanso y tus horas de sueño ese uno de los hábitos de alto rendimiento más importantes.


Además, recuerda que la privación de sueño es una antigua técnica de tortura. ¿En serio quieres someter a tu organismo a una tortura?

No, ¿verdad? Entonces, descansa y duerme (y no te sientas culpable por ello).


¿Que hacer?


Recuerda que tu cuerpo no tiene un botón de apagado automático, por lo que es necesario iniciar un proceso que te permita relajarte poco a poco antes de ir a la cama. Esto quiere decir que dormir bien y lograr una calidad de descanso óptimo se relaciona con tus hábitos nocturnos.


Todo se resume en adoptar actividades saludables que preparen a tu cerebro y a tu cuerpo para dormir mejor (y no al revés). Por ejemplo: tomar una ducha tibia, escuchar música suave, apagar las luces, etc.


5.- DIVIDE Y VENCERÁS


Cuando nos marcamos grandes objetivos, es fácil perder la motivación por el camino y pensar que esa embarcación nos queda grande.


¡Hay tanto por hacer! Avanzas en una tarea, pero aún te quedan un montón por terminar, así que no visualizas el final y puede resultar abrumador.


Es como escalar una montaña para conquistar la cima.


Piensa un momento en el Everest. Los montañeros no emprenden el ascenso fijándose en la cima, sino estableciendo fases y campamentos base. El objetivo diario no es llegar a la cumbre, sino avanzar lo que toca ese día.


Para entrenar tu fuerza de voluntad y ser productivo, haz tú lo mismo.


¿Qué hacer?


En lugar de pensar en grandes metas, divide las grandes tareas en piezas más pequeñas y fáciles de conseguir.


Y pon el foco únicamente en la que debes resolver hoy.


Así, avanzarás poco a poco y cada paso te acercará a tu objetivo final sin perder motivación ni caer en los típicos problemas que tienen los emprendedores a diario.  


¿Quieres conseguir el hábito de hacer ejercicio cada día? Preocúpate por moverte hoy.

¿Quieres avanzar en tu proyecto digital? Plantea el proceso en tareas pequeñas y define qué harás hoy.


¿Quieres entrenar para correr un maratón? No pienses en correr 42 kilómetros sino en empezar con poco y aumentar la distancia conforme tu constancia. 


En conclusión, cuanto más ambiciosa sea tu meta, en más pequeñas fracciones debes dividirla para que te resulte más sencillo llegar al objetivo con la fuerza de voluntad intacta.


Una vez que creas los hábitos correctos, ya no necesitas la fuerza de voluntad


Es paradójico, pero cuando consigues tener la fuerza de voluntad suficiente para crear y consolidar los hábitos que quieres, dejas de necesitar la fuerza de voluntad.


Los hábitos son acciones que se realizan de forma automática y sin pensar, por lo que cuando los has adquirido, no tienes que luchar contra esas fuerzas internas que están en conflicto ahora mismo.


Simplemente, ¡ya has conseguido cambiar tu rutina y tus hábitos!


Ser productivos y conseguir avanzar hacia nuestros objetivos es básico para diseñar la vida que queremos.

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